
Debido a las heridas de bala causadas por mis propios guardaespaldas, tuve que ingresar de urgencias en un hospital. Me atendió un médico con bata blanca y el fonendoscopio colgando, pero de repente desapareció y eso me dio muy mala espina. Quedé yo sólo en todo el hospital, a merced de mis enemigos.
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