
En algún comentario de este blog hay quien se pregunta qué clase de club es el nuestro.
Por eso procede contar aquí un poco su historia.
El local inicialmente era un club de escorts (es decir, en cristiano: una casa de putas), un antro de perversión donde se comerciaba con sexo y servicios de placer. Tras la visita que nos hizo Su Santidade Benedisctvus Rugani, penúltimo papa según Malaquías, tuvimos que replantearnos el negocio. Para mantener la influencia en Roma, que no es un asunto banal, tuvimos que hacer algunas concesiones a Su Santi, que además estaba bastante enojado debido a que en los sótanos del Club dos mujeres lo castraron, a petición suya, para evitar las tentaciones. Y bien, con el Papa en este estado (desde entonces se hace llamar Papi) y peligrando nuestra alianza con la Curia, procedimos al despido improcedente de todas las señoritas y el cierre del negocio de "acompañamientos".
Desde entonces, el Club no es más que nuestro centro de reuniones para tiempo de ocio, que en realidad es la totalidad de nuestro tiempo en SL. También allí se ubica mi despacho personal, sala de reuniones y escenario para conciertos benéficos de La Fundación, presidida por mi amada hija Sofía Constanza Edelman Felisimo.
Y esto es todo, es un club privado, decente, abierto a todos los amigos que quieran acercarse y mantengan el respeto que se espera de toda buena persona de honor.
En los tiempos de guerra, o si hay alguna alarma activada, el club se cierra al público y queda exclusivamente para los miembros de la Familia, como gabinete de crisis o "situation room".
Un saludo a todos,
Don Lupo Edelman
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En la imagen: disfrutando de un momento de asueto en la paz del Club.