
Señoras y señores:
Hay algunos que quisieran formar parte de nuestra familia, pero no lo permitimos.
Todos saben que no entra cualquiera.
De lo que pueden estar todos seguros, es que quien está dentro es por su propia voluntad,
no retenemos a nadie. Los que están dentro lo hacen por amor, entrega, amistad o fidelidad.
Ni siquiera por dinero.
A mi nueva secretaria no se le ocurrió otra cosa que creer a los patanes y después amenazarme.
No hay cosa que me dé más lástima que un talento echado por la borda.
No es bueno subestimar o sobreestimar el poder de los demás,
pero es peor hacerlo con el propio.
Esta mujer vale mucho,
afortunado el que la tenga consigo.
Pero ese no seré yo.
Suerte, Andreita,
porque tú lo vales.